Fase de detección: utilizando radar, sensores fotoeléctricos y analizadores de espectro de radio, se lleva a cabo un escaneo multi-dimensional y en todo-clima de objetivos de baja-altitud. El radar puede detectar drones dentro de un alcance de 30 km, los sensores fotoeléctricos se utilizan para la identificación de objetivos a corta distancia (por ejemplo, dentro de 1 km) y los analizadores de espectro capturan señales de comunicación entre el dron y su control remoto.
Fase de Identificación: Combinando algoritmos de inteligencia artificial, se clasifican los objetivos detectados. El sistema analiza parámetros como la trayectoria de vuelo del dron, la velocidad y las características de la banda de frecuencia para distinguir entre drones legítimos (por ejemplo, entrega logística, protección de plantas agrícolas) y objetivos de intrusión ilegal (por ejemplo, voyerismo, reconocimiento).
Fase de seguimiento: los objetivos ilegales identificados se rastrean continuamente y se predicen sus rutas de vuelo. La tecnología de fusión de múltiples sensores (p. ej., radar + fotoeléctrico + infrarrojos) mejora la precisión del seguimiento y mantiene la fijación del objetivo incluso en entornos complejos (p. ej., entre edificios urbanos).
Fase de eliminación: se selecciona la acción adecuada según el nivel de amenaza. Los objetivos de baja-amenaza pueden verse obligados a regresar o aterrizar debido a interferencias en la señal; Los objetivos de alta-amenaza (por ejemplo, drones que transportan explosivos) requieren destrucción con láser o redes físicas.




